
El presidente del Govern, Salavador Illa, y miembros de su equipo, reunidos con una delegación de Farmaindustria.
Representantes de Farmaindustria se han reunido este jueves con el Govern de Catalunya con el objetivo de profundizar en la colaboración para consolidar la región como gran polo biofarmacéutico en Europa. El encuentro ha estado presidido por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y ha contado con la participación de la consellera de Salut, Olga Pané; la consellera de Recerca i Universitats, Núria Montserrat; el conseller d’Empresa i Treball, Miquel Sàmper; el conseller d’Unió Europea i Acció Exterior, Jaume Duch, y Manel del Castillo, presidente de CAIROS, el Comité de Evaluación, Innovación y Reforma Operativa del Sistema de Salud.
En la reunión se ha presentado el informe Catalunya: polo europeo de la industria farmacéutica [1], que pone de relieve el papel estratégico de la región como uno de los ecosistemas farmacéuticos más relevantes de Europa, tanto por su capacidad industrial y exportadora como por su liderazgo en innovación, investigación clínica y empleo altamente cualificado. De hecho, es la segunda región de Europa en número de empleos en la industria farmacéutica, solo por detrás de Copenhague, y por delante de regiones como Lombardía o Frankfurt.
El estudio, realizado por Analistas Financieros Internacionales (Afi), destaca que la industria farmacéutica aporta más de 7.800 millones de euros al PIB catalán, sostiene más de 87.000 empleos y concentra el 44% de las plantas de producción de medicamentos de España, además de representar cerca de la mitad de las exportaciones farmacéuticas de nuestro país.
Con más detalle, la actividad de fabricación de productos farmacéuticos genera en Catalunya un valor directo de más de 3.500 millones de euros, que se eleva hasta superar los 7.800 millones (el 2,7% del PIB autonómico) —si se consideran los efectos indirectos e inducidos a lo largo de su cadena de valor—. Este efecto multiplicador refleja la capacidad del sector para dinamizar la actividad económica e impulsar la demanda de bienes y servicios complementarios en otros sectores, lo que fortalece la competitividad del tejido productivo catalán en su conjunto.
Catalunya alberga 79 de las 181 plantas de producción de medicamentos nacionales y destaca por su fuerte orientación hacia la innovación y la especialización. Este liderazgo se apoya en un ecosistema integrado de diseño, investigación, desarrollo y fabricación de fármacos en el que convergen universidades de prestigio, institutos de investigación de excelencia e instituciones que impulsan la competitividad y la atracción de inversiones de impacto.
En la última década, la industria farmacéutica catalana ha duplicado sus exportaciones, alcanzando en 2024 los 8.000 millones de euros, una cifra que representa el 47% de las exportaciones totales de la industria farmacéutica y el 8% de todas las exportaciones de Catalunya. El crecimiento de las exportaciones farmacéuticas, muy superior al del conjunto de la economía catalana, revela el papel que juegan los mercados exteriores y la internacionalización en la competitividad de la industria farmacéutica.
En cuanto a los empleos generados por el sector en la región, no es solo cuestión de cantidad, sino de calidad: el 51% de los empleados cuenta, al menos, con estudios universitarios; el salario medio supera notablemente la media industrial, y las tasas de temporalidad y parcialidad se sitúan muy por debajo de la media nacional. Los trabajadores de la industria farmacéutica disponen de un entorno de alta cualificación, estabilidad y retribución competitiva, alcanzando una productividad media superior a los 140.000€ anuales.
Una región que apuesta por la innovación
Catalunya destaca, además, por contar con una cadena de valor especializada en investigación básica, diseño y producción de medicamentos. En 2023, se situó entre las tres con mayor inversión en I+D per cápita del país, a lo que el sector farmacéutico contribuyó con una inversión de 415 millones de euros, el 29% del total nacional, situándose como uno de los hubs europeos más relevantes en innovación biomédica.
Catalunya presenta unas características ideales para el desarrollo de nuevos medicamentos, apoyados en una red de investigación básica puntera a nivel mundial y sus grandes capacidades productivas. El ecosistema farmacéutico catalán participó en el 26% de los ensayos desarrollados en España en 2024, según el Registro Español de Ensayos Clínicos (REEC). En este sentido, se quiere avanzar en extender la investigación clínica a más pacientes y zonas de Catalunya que están ahora menos cubiertas por EECC, así como potenciar la investigación preclínica y la financiación de compañías biotecnológicas.
Además, la región tiene el potencial para ser líder en uso de datos y digitalización. Catalunya alberga ocho de los 11 principales hubs globales de innovación digital de empresas farmacéuticas.
Más allá del informe presentado, la reunión con Salvador Illa y parte de su equipo ha permitido analizar el actual contexto convulso geopolítico internacional y su impacto en la industria farmacéutica europea, así como el estado de las principales iniciativas legislativas en curso tanto europeas como nacionales y su impacto en Catalunya.
En este marco, se ha abordado la necesidad de reforzar la autonomía estratégica europea, garantizar la competitividad industrial en Catalunya y marco regulatorio y de financiación estable y sostenible para asegurar, de manera prioritaria, el acceso de los pacientes a la innovación terapéutica. En el ámbito europeo se ha abierto una oportunidad con la Ley de Biotecnología y una preocupación con la implementación de la Directiva europea de Aguas Residuales Urbanas.
Farmaindustria y el Govern ha empezado a trabajar en varias líneas de colaboración en el ámbito del Departament de Salut, una de ellas a través de CAIROS, en materias como la investigación clínica en los centros de atención primaria o el uso adecuado y responsable de los medicamentos.

Por parte de Farmaindustria ha asistido a la reunión una delegación encabezada por su presidenta, Fina Lladós Canela, y su director general, Juan Yermo, junto a una amplia representación de primeros ejecutivos de compañías farmacéuticas tanto catalanas como foráneas con presencia industrial en el territorio, con capacidad productiva y de I+D: Lidia Martín (Almirall), Jordi Sánchez (Bayer), Sandra Orta (BMS), Guiseppe Chiericatti (Chiesi), David Solanes (Laboratorios ERN), Rodrigo Bonilla (Esteve), Albert Cortada (Ferrer), Sergi Aulinas (Gebro), Manuel Zafra (Merck), Ana Argelich (MSD), Amaya Echeverría (Novartis), Federico Plaza (Roche), Juan López-Belmonte (Rovi) y Raquel Tapia (Sanofi), así como David Córdova, presidente de Vinces y experto en políticas públicas.
“Catalunya es una de las regiones más industrializadas, abiertas e innovadoras de Europa. Con una histórica tradición industrial caracterizada por la estrecha colaboración entre la actividad farmacéutica y química, una extensa red sanitaria y una destacada capacidad investigadora, Catalunya se ha consolidado como uno de los territorios más estratégicos para la industria farmacéutica a nivel nacional y europeo”, recuerda la presidenta de Farmaindustria y directora general de Amgen Iberia.
“Catalunya es la segunda mayor región biofarmacéutica de Europa en términos de empleo, sólo por detrás de Copenhague —añade Lladós—. Este es el signo más evidente de su capacidad para competir en los mercados más exigentes y atraer inversión extranjera y proyectos innovadores. En un momento de alta competitividad y de grandes presiones geopolíticas, su posición estratégica en las cadenas de valor globales del medicamento sitúa a Catalunya ante una oportunidad única para impulsar soluciones biomédicas avanzadas y producir medicamentos innovadores a escala internacional”.
Este encuentro se enmarca en el compromiso de seguimiento acordado entre el Govern de Catalunya y Farmaindustria hace ahora un año. Además, fortalece la voluntad de ambas partes de mantener un diálogo estable y constructivo que permita consolidar a la región como un referente europeo en la sanidad pública, la producción farmacéutica, la innovación biomédica y atracción de inversión internacional en este sector.