«Europa debe reaccionar para revertir la pérdida de competitividad que lleva padeciendo las dos últimas décadas si no quiere quedarse a la cola en investigación biomédica y, por tanto, en el acceso de sus pacientes a nuevos tratamientos.” Así lo destacó la presidenta de Farmaindustria, Fina Lladós Canela, durante la Asamblea General Ordinaria de la Asociación, celebrada este jueves en Madrid, donde se aprobaron la Memoria Anual de actividades de la organización, las cuentas de 2025 y el presupuesto para este ejercicio 2026.
Según destacó Fina Lladós, -directora general de la biotecnológica Amgen en España- la industria farmacéutica afronta un momento decisivo, tanto en España como en Europa. “En el contexto actual de fuerte incertidumbre global, tensiones geopolíticas, cambios regulatorios y una competencia global cada vez más intensa, es fundamental contar con Administraciones que den señales decididas de apuesta por la innovación y promuevan medidas que fortalezcan el ecosistema de innovación en el país y en nuestro continente”, destacó Lladós, cuyo mandato al frente de la Asociación finaliza el próximo mes de octubre.
Y es que Europa necesita recuperar su papel como motor de innovación biomédica. En los últimos años, el continente ha perdido terreno frente a Estados Unidos y Asia (China, concretamente), que destinan más recursos a la investigación y cuentan con marcos regulatorios más estables y atractivos para la inversión. “Estados Unidos ha jugado un papel protagonista durante décadas en la financiación de la investigación y el desarrollo de medicamentos a escala mundial. Ha llegado el momento de que Europa reconsidere cómo valora la innovación y acelere su apuesta por el sector de la innovación biofarmacéutica”, destacó la presidenta.
La presidenta recordó que cada ensayo clínico que se desarrolla fuera, cada patente que se registra en otra región significa menos competitividad, menos empleo y menos opciones para los pacientes europeos. “Es fundamental -incidió- que Europa apueste de manera decidida por la innovación, la protección de la propiedad industrial y la creación de un entorno atractivo para la inversión en I+D”.
En este escenario, la definición de nuevas leyes y marcos regulatorios, tanto a nivel europeo como nacional, y la capacidad de los sistemas sanitarios para evaluar correctamente el valor social generado por los medicamentos innovadores, definirá cómo se investigan, desarrollan y ponen a disposición de los pacientes los medicamentos del futuro. “Europa y España tienen que redoblar su apuesta para proteger esta joya que es la industria farmacéutica innovadora y potenciarla. Y para eso, hace falta fortalecer el marco de inversión, avanzando en los tres pilares que recoge la Estrategia de la Industria Farmacéutica en España: acceso rápido a los medicamentos, más ensayos clínicos y extender nuestro tejido industrial.
Oportunidad de la Ley europea de Biotecnología
En este contexto de incertidumbre geopolítica y cambios regulatorios, la futura Ley europea de Biotecnología se presenta como el desarrollo normativo idóneo para reforzar el ecosistema de innovación y atraer nuevas inversiones. “Esta iniciativa puede facilitar la colaboración entre empresas, centros de investigación y administraciones, así como impulsar la fabricación avanzada, la digitalización y la creación de nuevas empresas”, afirmó Lladós.
Por su parte, el director general de Farmaindustria, Juan Yermo, puso el énfasis en la enorme oportunidad que tiene España en este contexto para convertirse en un hub mundial de innovación y producción de medicamentos.
Pero para que eso suceda, afirmó, aún se tienen que dar pasos importantes tanto a nivel nacional como en el ámbito europeo que vayan en la dirección adecuada y materialicen una gran apuesta por la innovación biofarmacéutica, por la atracción de inversiones y por la autonomía estratégica de nuestro continente. “La nueva Ley de Industria o el programa Profarma pueden ser herramientas poderosas para conseguirlo, pero en los últimos tiempos están aflorando nuevas oportunidades desde el ámbito tecnológico como el Anteproyecto de Ley de Salud Digital, por ejemplo, para impulsar un proyecto país que nos convierta en referencia europea en uso secundario de datos de salud y nos permita afianzar el liderazgo europeo en ensayos clínicos… y, por qué no, soñar con el liderazgo mundial”, aseguró.
El director general de Farmaindustria destacó que, con una buena base y una estabilidad regulatoria, la industria farmacéutica está preparada y tiene potencial para continuar y hacer crecer su compromiso con la salud de la población, la sostenibilidad del estado del bienestar y la transición ecológica. Y recordó que cada euro invertido en medicamentos genera cuatro en ahorros en pensiones, bajas laborales y gasto hospitalario, contribuyendo al bienestar social y la sostenibilidad de las arcas públicas. “En conjunto, una industria biofarmacéutica competitiva refuerza la resiliencia del continente y su autonomía estratégica en un entorno global cada vez más complejo e incierto. Apostar por este sector es apostar por más salud, más innovación y más capacidad de respuesta ante futuras crisis, situando a Europa y a España en una posición de liderazgo que beneficie tanto a los pacientes como al conjunto de la sociedad”, aseguró.
La Asamblea General de Farmaindustria fue clausurada por el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla.



