Farmaindustria aprobó en su última Asamblea General Ordinaria [2] su Memoria de Actividades 2025 [3], en la que repasa su actividad y los principales hitos de la Asociación en un último año marcado por la incertidumbre geopolítica, los cambios regulatorios y una competencia global cada vez más intensa. En la carta de presentación de la Memoria, la presidenta de Farmaindustria, Fina Lladós, y el director general de la patronal, Juan Yermo, subrayan el papel estratégico que tiene actualmente la industria farmacéutica innovadora como garante de la autonomía sanitaria y productiva de Europa. Ambos hacen un llamamiento a los líderes políticos para que den señales decididas de apuesta por la innovación y promuevan medidas que fortalezcan el ecosistema de innovación biomédica para que Europa recupere su papel como motor de la innovación biomédica mundial.
Como se subraya en la memoria, en los últimos años nuestro continente ha perdido terreno frente a Estados Unidos y China, que destinan más recursos a la investigación y cuentan con marcos regulatorios más estables y atractivos para la inversión. “Estados Unidos ha jugado un papel protagonista durante décadas en la financiación de la investigación y el desarrollo de medicamentos a escala mundial. Ha llegado el momento de que Europa reconsidere cómo valora la innovación y acelere su apuesta por el sector de la innovación biofarmacéutica”, afirman en la carta.
Cada ensayo clínico que se desarrolla fuera, cada patente que se registra en otra región significa menos competitividad, menos empleo y menos opciones para los pacientes europeos, por lo que es fundamental que Europa apueste de manera decidida por la innovación, la protección de la propiedad industrial y la creación de un entorno atractivo para la inversión en I+D.
Esta pérdida de competitividad en Europa, junto a la nueva política estadounidense de presión sobre los precios de los medicamentos y barreras comerciales a través de aranceles, está influyendo ya en las decisiones de dónde se decide investigar, fabricar y lanzar nuevos medicamentos. “Esto está suponiendo ya una pérdida de oportunidades de inversiones en Europa, con consecuencias también en el acceso de nuestros pacientes a la innovación biofarmacéutica”, advierten.
2026, un año decisivo
La presidenta y el director general subrayan que el año 2026 será clave para el futuro de la industria farmacéutica en Europa y en España, y que la manera en que se aborde este momento marcará la capacidad del continente para competir, atraer inversión y responder a los desafíos de salud del presente y del futuro. En nuestro país, el sector se encuentra actualmente en una revisión profunda del marco regulador sectorial farmacéutico. “Creemos que existe una gran oportunidad de que logremos ser un país aún más atractivo para la innovación y convertirnos en un verdadero hub mundial en la producción e investigación de medicamentos”, asegura.
En el contexto europeo, la presidenta y el director general apunta a la futura Ley europea de Biotecnología como «una oportunidad histórica para reforzar el ecosistema de innovación y atraer nuevas inversiones», al tiempo que puede facilitar la colaboración entre empresas, centros de investigación y administraciones, así como impulsar la fabricación avanzada y la digitalización.
Destacan también que, con una buena base y una estabilidad regulatoria, la industria farmacéutica tiene potencial para continuar haciendo crecer su compromiso con la salud de la población, la sostenibilidad del estado del bienestar y la transición ecológica: «Cada euro invertido en medicamentos genera cuatro en ahorros en pensiones, bajas laborales y gasto hospitalario, contribuyendo al bienestar social y la sostenibilidad de las arcas públicas».
El sector, concluyen, está preparado para seguir invirtiendo, investigando y contribuyendo a crear una sociedad más saludable y próspera en 2026, pero para ello es imprescindible avanzar en los tres pilares de la Estrategia de la Industria Farmacéutica aprobada por el Gobierno: acceso rápido a los medicamentos, más ensayos clínicos y extensión del tejido industrial.
La industria farmacéutica en cifras: estratégica, innovadora y comprometida
La Memoria de Actividades incluye un amplio apartado de datos que ilustran el peso y la contribución de esta industria en España y lo confirman como un sector estratégico, comprometido con la innovación y el bienestar social.
Estratégica:
- La industria farmacéutica cuenta con más de 110 plantas de producción de medicamentos de uso humano en España.
- El sector se sitúa como el 5.º exportador del país, con más de 20.000 millones de euros en ventas al exterior.
- Genera más de 56.000 empleos directos y hasta 270.000 puestos de trabajo sumando los directos, indirectos e inducidos. El 96 % de esos empleos son indefinidos y el 70 % corresponden a titulados superiores; además, 1 de cada 3 empleados son jóvenes.
Innovadora:
- La inversión en I+D del sector alcanzó más de 1.775 millones de euros en 2025, lo que representa el 20 % de toda la I+D industrial realizada en España.
- Se destinaron 716 millones de euros a hospitales y centros de investigación, y más de 1.000 millones de euros a ensayos clínicos, de los cuales el 86 % de la financiación en investigación clínica en el país procede de la industria farmacéutica.
1 de cada 4 ensayos clínicos está orientado a enfermedades raras. El sector es, además, líder en presentación de patentes.
Comprometida:
- El 56 % del empleo del sector corresponde a mujeres y el 45 % de los puestos en Comités de Dirección están ocupados por mujeres.
- Los grupos de edad con menor y mayor de 30 y más de 45 años han experimentado el mayor crecimiento de empleo en los últimos años.
- El 70 % de la energía consumida por las compañías del sector proviene de fuentes renovables, y la intensidad energética se ha reducido un 8 % por empleado en los últimos tres años.
La Memoria de Actividades 2025 de Farmaindustria está disponible en https://www.farmaindustria.es/web/documentos/memorias/ [4]
