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El modelo de fijación de precios de los fármacos asegura el acceso de los pacientes a la innovación, contribuye a la sostenibilidad y fomenta la I+D biomédica

La cuota de mercado de los medicamentos bajo patente se mantiene estable en España en torno al 28%, pese a la constante incorporación de innovaciones

Farmaindustria participa en el Congreso Nacional de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, en una mesa sobre precios, eficiencia y patentes
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09.11.2018

En España la fijación de los precios de financiación pública de los medicamentos innovadores se lleva a cabo de modo motivado y conforme a criterios objetivos establecidos en la Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios. Es un proceso que se desarrolla de forma colegiada, con la participación de diferentes ministerios y comunidades autónomas, asesorados a su vez por expertos, y cuya regulación, tal como está planteada, persigue asegurar el acceso de los ciudadanos a las innovaciones terapéuticas que aportan valor, y hacerlo de forma que se garantice la sostenibilidad del sistema sanitario.

Junto a ello, el modelo actual, apoyado en el sistema de patentes, confiere a los nuevos medicamentos la protección necesaria para incentivar la inversión en I+D y garantizar que las compañías farmacéuticas puedan seguir investigando, desarrollando y poniendo a disposición de los pacientes nuevos medicamentos cada vez más precisos y eficaces.

Así lo explicó este viernes el director del Departamento de Estudios de Farmaindustria, Pedro Luis Sánchez, durante su intervención en el Congreso Nacional de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, que se celebra este fin de semana en Palma de Mallorca, en una mesa sobre fijación de precios de los medicamentos, eficiencia económica y valor de las patentes. “Sin patentes, u otra figura jurídica con consecuencias similares –explicó-, la innovación farmacéutica no sería posible”.

En este sentido, y ante las preguntas del moderador de la mesa, el representante de Farmaindustria, vino a destacar que es necesario contemplar el medicamento innovador como una inversión, ya que no sólo satisface una necesidad inmediata (la salud del paciente) sino que aporta beneficios a lo largo de los años: vidas más productivas y con mayor salud, con menores costes para el SNS (ahorro en otros costes sanitarios y no sanitarios) y crecimiento económico, tal y como han demostrado numerosos estudios. Y aportó datos para responder a la equivocada idea de que la llegada de innovación compromete la sostenibilidad del sistema sanitario.

Un modelo sostenible

Sánchez destacó el éxito del modelo basado en las patentes, que ha contribuido en las últimas décadas a garantizar el acceso de los pacientes a las innovaciones, fomentando la generación de nuevo conocimiento científico y sin comprometer la viabilidad económica del sistema sanitario. De hecho, la cuota de mercado de los medicamentos bajo patente se viene manteniendo estable en el mercado farmacéutico español en torno al 28%, todo ello pese a la incorporación constante de innovaciones.

En esta misma línea, de cara al futuro, las tendencias y previsiones dibujan un aumento del gasto farmacéutico público a corto o medio plazo muy moderado, de en torno al 2,7% anual (inferior al PIB) hasta 2022, según las estimaciones de la consultora IQIVIA.

Esto se explica, según Sánchez, porque existen una serie de elementos estabilizadores como el hecho de que, coincidiendo con la llegada de nuevos fármacos bajo patente, otros muchos pierden la protección y entran en precios de referencia, con reducciones de precio muy importantes. De hecho, según datos de IQVIA, esta pérdida de patentes representará entre 2017 y 2021 una caída del mercado un 56% superior a la que se produjo entre 2012 y 2016 por ese mismo motivo.

La propia competencia entre compañías y el hecho de que muchos de los nuevos fármacos se dirigen a subpoblaciones reducidas de pacientes también contribuyen a la contención del gasto farmacéutico público.

En términos de gasto sanitario global, recordó el representante de Farmaindustria, España sigue muy por debajo de la media de la Eurozona, y ha empeorado notablemente desde el año 2009. En cuanto al futuro, en el escenario base de la Comisión Europea, el gasto sanitario público español respecto al PIB apenas aumentará 0,6 puntos en 2070 con respecto a 2016.

La I+D biomédica, actividad de alto riesgo

La I+D biomédica, por otro lado, es una actividad con muy altas tasas de fracaso. Así, aunque hay actualmente unos 7.000 proyectos en investigación de nuevos medicamentos, la probabilidad de aprobación de una nueva molécula que logra alcanzar la fase de ensayos clínicos no llega al 12%.

En este mismo sentido, la rentabilidad esperada de las innovaciones farmacéuticas muestra una tendencia decreciente: ha caído del 10,1% en 2010 al 3,2% en 2017, según estimaciones de la consultora Deloitte.

Por último, Sánchez señaló la importancia de la regulación económica de la industria farmacéutica como elemento moderador del crecimiento del gasto. Estos instrumentos existen tanto en el ámbito de los medicamentos innovadores, donde sigue vigente el Convenio de Sostenibilidad entre el Gobierno y Farmaindustria, orientado a conciliar acceso al medicamento y sostenibilidad, como en el caso de los fármacos que ya han perdido la exclusividad comercial, donde el sistema de precios de referencia y el de agrupaciones homogéneas siguen fomentando la competencia y la reducción de precios.

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