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“España tiene la oportunidad de preservar la soberanía industrial, generar más inversión productiva en tecnologías punteras y convertirse en un líder mundial en investigación clínica”

El subdirector general de Farmaindustria, Javier Urzay, aplaude el compromiso del Gobierno con el sector sanitario, plasmado en el Perte ‘Salud de Vanguardia’, y urge para materializarlo a la cooperación entre Administración e industria farmacéutica, como sector estratégico
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Madrid, 06.05.2022

La crisis provocada por la Covid-19 ha puesto sobre la mesa la importancia de la salud, no sólo por cómo ha afectado al bienestar físico de las personas, sino también por los estragos sociales y económicos que ha generado.

De hecho, ya nadie pone en duda que sin salud no hay economía. “La prosperidad de nuestra sociedad depende en gran medida de la salud y ésta, a su vez, depende de disponer de un sólido y moderno sistema sanitario, lo que implica estar bien dotado de recursos, tener profesionales altamente cualificados y motivados e incorporar los avances que el progreso científico-tecnológico va proporcionando”.

Con este planteamiento inicial, el subdirector general de Farmaindustria, Javier Urzay, mostró el compromiso del sector con el Proyecto estratégico para la recuperación y transformación económica (Perte) Salud de vanguardia, que fue el asunto central de un foro celebrado este jueves en Madrid, organizado por la consultora Ayming, en el que también participaron María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO); Federico Plaza, director de Government Affairs de Roche, e Ignasi Biosca, consejero delegado de Reig Jofre.

“La sanidad representa prácticamente el 10% del PIB español, es fuente de empleo cualificado, de cohesión territorial y de equidad social; es un sector intensivo en conocimiento, y que siempre va a existir, por lo que es la mejor inversión que puede hacer un país -defendió Urzay-; su valor económico y social es incuestionable”.

Por lo tanto, que haya un Perte dedicado a la sanidad es “una gran noticia” y “un signo de que para el Gobierno es estratégico, y así lo valoramos”. Pero no sólo hay que tener en cuenta este proyecto de Salud de Vanguardia, sino también -como recordó el subdirector general de Farmaindustria- el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que recoge un apartado específico para la industria farmacéutica, como sector estratégico.

El plan de Farmaindustria: construir sobre las fortalezas que tiene España

Ante el gran desafío de materializar sendas apuestas de Estado, “nuestro planteamiento es construir sobre las fortalezas que ya tiene España y potenciar su papel en el entorno internacional en tres grandes áreas”, afirmó Urzay.

La primera es la investigación clínica, donde España es ya una referencia internacional, lo que nos da una “ventaja competitiva con respecto a otros países con menos experiencia. Hay que recordar que para muchas de nuestras grandes multinacionales España es ya el segundo país, tras Estados Unidos, en actividad en ensayos clínicos”, precisó.

En este sentido, abundó en la necesidad de potenciar un ecosistema investigador en España, que puede verse ampliamente beneficiada en múltiples aspectos. Por un lado, la oportunidad que supone para los pacientes que participan en ensayos clínicos tener acceso de forma prematura a futuras innovaciones; por otro, porque permite a los profesionales sanitarios participar de la vanguardia científica y sirve de estímulo en su práctica clínica diaria, y, finalmente, para el sistema sanitario, que mejora su calidad y eficiencia, puesto que la investigación clínica también es fuente de ingresos para los centros en los que se desarrolla.

La segunda fortaleza es la capacidad industrial. Con más de 80 plantas de producción de medicamentos de uso humano, nuestro país “está en condiciones de recuperar el terreno perdido frente a otros mercados”, fundamentalmente asiáticos, en la fabricación de medicamentos esenciales. De nuevo la pandemia ha provocado una reflexión en toda Europa sobre la alta dependencia de estos países lejanos en un ámbito tan delicado. “La solidez de nuestro tejido productivo nos permite aprovechar esta oportunidad, lo que se traduce tanto en seguridad estratégica para el país como en empleo y mayor exportación”, subrayó Urzay.

Digitalización y medicina de precisión

Y, por último, la digitalización unida a la medicina de precisión. La ciencia vive una revolución en biotecnología, que se manifiesta en la aparición de nuevas terapias moleculares, genéticas y celulares que están trasformando el tratamiento de la enfermedad. “El uso del big data y la inteligencia artificial en el campo de la salud ofrece oportunidades enormes a un SNS como el español”, apostilló.

Precisamente, ante el desafío de la digitalización, asistentes al coloquio pusieron sobre la mesa la necesidad de que el Perte Salud de Vanguardia destine más recursos a este capítulo, como están haciendo países del entorno, y procurar así una verdadera y necesaria transformación en el sistema sanitario.

En estas líneas de investigación y producción y en materia de medicina de precisión y digitalización, Farmaindustria está presentando propuestas al Gobierno, lo que prueba “nuestra convicción sobre la oportunidad que tenemos por delante y sobre nuestro compromiso para trabajar juntos. Estamos convencidos de que, sobre esta potente base y en un marco adecuado de entendimiento y colaboración con la Administración, podemos preservar una soberanía industrial, generar más inversión productiva en tecnologías punteras y convertirnos en uno de los líderes mundiales en investigación clínica”, aseveró el subdirector general de Farmaindustria.

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