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Economistas, clínicos y pacientes defienden el valor sanitario, económico y social de los medicamentos

Proponen que la evaluación de los nuevos fármacos considere no sólo los resultados en salud, sino también el impacto en otros aspectos como la calidad de vida o la productividad

Coinciden en señalar que el medicamento es una inversión a largo plazo y que es necesario garantizar su acceso por parte de los pacientes
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14.04.2021

 

La investigación, el desarrollo y la producción de medicamentos son fuente inagotable de salud y la mejor herramienta que tienen los sistemas sanitarios para combatir enfermedades y sus síntomas. Y también aportan riqueza a la sociedad.

El valor de la innovación farmacéutica, por tanto, debe medirse de manera conjunta sumando su efecto positivo sobre los resultados en salud y la calidad de vida de los pacientes, su impacto sobre los gastos sociosanitarios que evita, las mejoras en productividad laboral que consigue una población más sana y la contribución que tiene el sector farmacéutico como actividad industrial para la economía en su conjunto.

Así lo pusieron de manifiesto expertos en Economía de la Salud y representantes de médicos y pacientes en el coloquio El medicamento: valor en salud, valor social, que se celebró el pasado 23 de marzo en el marco de la presentación del informe El valor del medicamento desde una perspectiva social 2021. Todos coincidieron en señalar que sigue siendo un desafío que tanto la sociedad general como los gestores sanitarios valoren adecuadamente todo lo que aporta un nuevo fármaco, aunque reconocieron que la actual situación sanitaria ha permitido acercar este mensaje.

“El valor del medicamento se percibe con cierta heterogeneidad en la sociedad –afirmó el presidente de la Sociedad Española de Reumatología (SER), José María Álvaro-Gracia-. Los profesionales sanitarios somos plenamente conscientes del impacto de los nuevos medicamentos, pues lo vemos en el día a día. Los pacientes también lo tienen claro, porque saben mejor que nadie el beneficio que tiene el desarrollo de los fármacos. Pero quizá hay una parte de la sociedad que no lo percibe, como el público general o los gestores”.

En la misma línea se pronunció el presidente del Foro Español de Pacientes, Andoni Lorenzo: “Hace falta más pedagogía en este asunto. El valor de los medicamentos ha calado en el paciente crónico, pero no en el resto de la sociedad”. Reclamó que no sólo se reconozca el valor de la innovación farmacológica, sino que se mejore el acceso a los tratamientos para que los pacientes puedan beneficiarse de todas las bondades asociadas a ellos.

Para Néboa Zozaya, directora del Área de Economía de la Salud de la Fundación Weber, los pagadores no están teniendo en cuenta la perspectiva social de los medicamentos innovadores en su evaluación. “Existe un efecto compensación de algunos medicamentos en determinadas patologías, que en el corto plazo suponen un gasto sanitario pero a largo plazo el retorno es mayor”. La experta puso como ejemplo las estatinas para enfermedad cardiovascular, los antirretrovirales en el caso del VIH/sida o las vacunas.

“En el informe El valor del medicamento desde una perspectiva social se aporta muchísima evidencia científica”, recordó el economista y director del Departamento de Estudios de Farmaindustria, Pedro Luis Sánchez, por lo que defendió una evaluación completa de los medicamentos. “Hay enfermedades para las que los nuevos tratamientos han transformado radicalmente el pronóstico de los pacientes, y esta tendencia puede continuar, e incluso en algunas patologías puede mejorar notablemente”, añadió.

En el coloquio también se puso de manifiesto la importancia del efecto tractor que tiene la industria farmacéutica en la economía del país. Como ejemplo, Zozaya recordó que por cada empleo directo generado en este sector industrial se crean otros cuatro de manera indirecta, y Álvaro-Gracia apuntó que es necesario “poner en valor su papel como dinamizador de la economía”.

La aportación de la innovación incremental

Asimismo, el presidente del Foro Español de Pacientes subrayó que el 70% del gasto sanitario -“una barbaridad”- corresponde a complicaciones de patologías crónicas, por lo que “encontrar un medicamento innovador que palie parte de estas complicaciones puede suponer importantes ahorros para nuestro sistema de salud”. En este sentido, Zozaya hizo hincapié en que no toda la innovación farmacológica es disruptiva y que también se debería valorar en toda su dimensión las aportaciones que realiza en términos de salud y calidad de vida la innovación incremental. “Es necesario que la evaluación de los medicamentos incluya datos en vida real”, aseveró.

En la necesidad de la incorporación de los llamados real world data al análisis de la innovación también coincidieron los participantes en el coloquio, así como en la conclusión de que el medicamento es un bien de inversión y no puede ser considerado un gasto. El presidente de la SER puso como ejemplo su experiencia en la práctica clínica: “Lo que más nos han enseñado los medicamentos biológicos en artritis reumatoide es a mejorar la estrategia terapéutica global de la enfermedad. Sabemos mucho mejor medir de forma objetiva la actividad de la enfermedad, y antes no lo hacíamos. Ahora tenemos objetivos terapéuticos claros. Y esto es un beneficio indirecto de la innovación terapéutica, que nos ha hecho ser mucho más coste-eficientes en nuestra práctica clínica”.

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