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Las solicitudes de patentes farmacéuticas impulsan la innovación en España

Este domingo se celebra el Día Mundial de la Propiedad Intelectual

El sector presentó el año pasado 165 solicitudes de patentes, lo que sitúa al farmacéutico a la cabeza de los 35 campos tecnológicos existentes

Las patentes son un motor esencial para el avance de la innovación: difunden conocimiento que permite a otras compañías abrir nuevas vías de investigación y acelerar el progreso tecnológico y científico
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Madrid, 23.04.2020

La innovación es el principal motor económico y social de los países desarrollados. Sus indicadores dan muestra de cuáles son los sectores que lideran este ámbito y, por lo tanto, deben ser estratégicos para los gobiernos. En este sentido, las últimas cifras ofrecidas por la Oficina Europea de Patentes (EPO, por sus siglas en inglés) constatan que el farmacéutico es uno de los sectores líderes y que más aportan en materia de propiedad industrial, que este domingo conmemora su Día Mundial. En esta ocasión, la celebración tiene como lema Innovar para un futuro verde, aunque su objetivo cada año es dar a conocer la función que desempeñan los Derechos de Propiedad Industrial e Intelectual (DPII) en el fomento de la innovación y la creatividad.

Según el último EPO Patent Index, el sector farmacéutico fue en 2019, y por segundo año consecutivo, el que más solicitudes de patentes presentó en España, con 165, seguido por el transporte y la tecnología sanitaria. Las solicitudes de patentes farmacéuticas suponen el 9% del total de las presentadas en nuestro país y se colocan a la cabeza de los 35 campos tecnológicos existentes.

En el contexto europeo, España es el octavo país de la Unión Europea en materia de patentes farmacéuticas solicitadas y concedidas; mientras que en la UE de los 27 estas solicitudes crecieron de media un 1,6% el año pasado, en nuestro país lo hicieron un 2,5%.

Asimismo, las realizadas en España representan el 7,2% de todas las solicitudes de patentes farmacéuticas en Europa. Este porcentaje es casi 3 veces mayor que el 2,8% de la cuota de nuestro país en el total de solicitudes de patentes.

Del mismo modo, es importante señalar que las solicitudes de patentes farmacéuticas en España representaban hace una década el 5,9% del total de la UE, es decir, 1,3 puntos porcentuales menos que los datos de 2019 arrojados por este nuevo informe.

España gana terreno

Estos buenos indicadores del sector farmacéutico son un empuje más para España, que vio cómo en 2019 se incrementó la solicitud de patentes a la OEP un 6% -en total, se presentaron 1.887 solicitudes-, mientras que en el conjunto de los 27 países que integran la UE sólo crecieron un 0,9%, lo que confirma una tendencia reflejada en los últimos 5 años de crecimiento continuo, situando a España en el puesto 15 del top 50 de los países que más solicitudes presentan ante la OEP.

“El sector farmacéutico es estratégico para la sociedad, tanto por la naturaleza de su actividad, basada en el compromiso con la salud a través del medicamento, como por su aportación industrial y económica. Las administraciones públicas deben realizar una apuesta decidida por un modelo productivo basado en la I+D, y el ámbito farmacéutico es esencial para ello”, analiza Pedro Luis Sánchez, director del Departamento de Estudios de Farmaindustria: “La investigación ha transformado en las últimas décadas el cuidado de la salud, y aún lo hará más en los próximos años, conforme avanzamos hacia una medicina cada vez más personalizada”.

La patente, motor de la innovación

“El crecimiento y el bienestar económico de España y del resto de países de la UE sólo será posible con una economía sólida e innovadora, basada en el conocimiento, con políticas que incentiven y protejan adecuadamente la propiedad industrial –añade Sánchez-. Este es un aspecto que no deben perder de vista los gobiernos, y ahora más que nunca, cuando hemos sido golpeados por una crisis sanitaria casi sin precedentes y cuando todas las miradas están puestas en la aparición de un tratamiento o vacuna contra el coronavirus”.

En este sentido, el director de Estudios de Farmaindustria recuerda que la patente es el gran motor de la innovación. No sólo porque la protección industrial estimula a las compañías a asumir el riesgo que implica la inversión en I+D, que en el caso de los medicamentos es especialmente alto (desarrollar un fármaco implica 10-12 años de investigación y más de 2.500 millones de euros), sino “porque la concesión de una patente conlleva hacer público ese conocimiento, lo que permite a otras compañías disponer de él y abrir nuevas líneas de investigación”.

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